Y al fin cometí la barbaridad más grande, el ultimo acto anti-dignidad que me quedaba por cometer contigo. Antes que nada, que quede claro: de ti hablaré sólo en esta entrada de blog. No pienso hacer más sobre ti. Para mí eres como esa parte que todo el mundo oculta de sí mismo y del resto de vivientes. No quiero...
No me bastaba haber pasado parte de la adolescencia contigo metida en esa academia fome en la que estábamos. Yo disfrutando día con día y tú maldiciendo tu suerte de estar en este pueblo maldito pudiendo estar con tu madre en Lima. Ok, no es que tenga nada contra tu capitalina forma de vivir, es más la respeto, pero no tenías por qué enojarte. Te dije algo que ni recuerdo ni qué fue y tu te molestaste conmigo porque ni si quiera te pedí disculpas a tiempo (que horror) y fue suficiente para que no me incluyeras en tu fuga a Lima ni si quiera para despedirte, estúpida. Está bien, está bien, no niego que me hubiese gustado aunque sea decirte chau, pero me hubiese gustado mucho más que lo dijeras tú.
Y sabes una cosa? me acuerdo mucho de ti. De aquel frío de mierda que pasamos aquel día en la biblioteca misia que ni lunas tenía en el ventanal (dizque por temor a un sismo, tamaña huevada) y de los dos cafés que nos fuimos a tomar (bueno, "me".Tú odiabas el café). No, tampoco me he olvidado de tu forma de fumar en los recesos ni de la marca de tus cigarrillos ni de la migraña que me produce hoy el sólo oler el humo de los susodichos. Tampoco me he olvidado de tu manera de arreglarte los rulos que te hacías, ni del iimpacto que causaba tu sola presencia, que hacía que todos los hombres de allá te siguieran como a la "mujer noche" de la canción, que sé que odiabas eternamente. Tampoco me olvido de aquel post-it extraño que dejaste en mi celular con las palabras "I Love You" y que conservé por un año entero hasta que me robaron el aparato. Tampoco de tu estado semi depresivo que hizo que recostaras tu cabeza en mi hombro, sólo por aquel día. Ah! claro! como olvidar que yo abogaba por el pobre del muchacho friki (que aún me parece ver a veces, sólo que él no me habla ni yo a él porque con solo vernos nos recordamos a ti) que estaba tan enamorado de ti y al que alejábamos diciendo que era friki mil veces friki. Nunca entendí esa tu singular explicación de que no podías verlo como enamorado porque era tu amigo, ni nunca la entenderé. Tampoco entenderé el por qué fui tan cojuda de olvidarme de tu regalo de cumpleaños y darte a cambio un peluche. Eres la única persona a la que le he regalado semejante cosa. Claro, sé sin ofenderme que lo debes haber botado; sólo que como no estuve en el momento en el que lo abriste, no sé a ciencia cierta a los cuantos minutos fue. Te daba igual, y como estabas enojada conmigo, aún más.
¿Crees que es cualquier cosa tener el valor de atorarme con semejantes recuerdos y decir "Mariella, tu esencia me ha marcado mucho, tanto que es denigrante"? Eramos tan distintas. Sin embargo... sin embargo no podré quitarme de la cabeza esa imagen de ti llegando a sentarte a mi costado en las incómodas bancas del aula. Ni a Daniel F. (al que siempre le decía "Daniel T." y recibía una crítica tremendamente indecorosa) ni a... vaya, he olvidado muchas cosas...
Díaz... estoy marcada por las "Díaz"... Ojalá te vaya bien. Ojalá estés en Lima escuchando lo que te gusta escuchar. Ojalá algún día te vuelva a ver. Aunque sea para verte, cómo has cambiado, chata menuda.
Hoy sólo puedo recordar, por mi bien, cuán estúpida me veía tratando de mantenerme a tu lado y al de Luis Pablo, siguiéndolos y escuchándolos sin entender una palabra (no sabía ni qué era "friki") y diciendo cosas que me hacían lucir aún más estúpida.
Y hoy me veo rondando un grupo parecido: el de mi novio. Te confieso, muchas veces no sé ni qué pinto yo allí. Ese síndrome de exclusión siempre lo he sentido, y tú lo reafirmaste, Finetti.
Y al fin cometí la barbaridad más grande, el ultimo acto anti-dignidad que me quedaba por cometer contigo: decir que esos cinco minutos de tu cabeza en mi hombro no los voy a olvidar nunca.
P.D. 01: Sí, sé que si te cuento que escribí estas palabras escuchando a "Libido" me ignorarás de por vida. Por eso no lo hago.
P.D. 02: De "ella"... sólo hablaré aquí. No me preguntes más.





